¿Uruguay puede entrar en recesión? Las señales que generan preocupación y los datos que aún alejan ese escenario

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La economía uruguaya comenzó 2026 con crecimiento, pero la caída reciente de la actividad y el retroceso de las exportaciones encendieron señales de alerta. Los indicadores disponibles muestran una desaceleración, aunque todavía no permiten afirmar que el país se encuentre en recesión.

La posibilidad de que Uruguay ingrese en una recesión comenzó a instalarse en la discusión económica luego de conocerse una serie de indicadores que reflejan una pérdida de dinamismo en la actividad, particularmente durante el comienzo del segundo trimestre de 2026.

Los datos disponibles hasta mediados de julio muestran, sin embargo, un escenario con señales contrapuestas. Mientras la actividad mensual y las exportaciones registraron retrocesos, el Producto Interno Bruto creció durante el primer trimestre, la inflación permanece dentro del rango objetivo y el mercado laboral no presenta un deterioro pronunciado.

Por ese motivo, el escenario actual se aproxima más a una desaceleración o período de bajo crecimiento que a una recesión confirmada.

La economía creció durante el primer trimestre

El Producto Interno Bruto de Uruguay aumentó 0,8% durante el primer trimestre de 2026 en comparación con los últimos tres meses de 2025, según informó el Banco Central del Uruguay.

El dato resulta relevante porque muestra que la economía comenzó el año en expansión y no en contracción. Por lo tanto, Uruguay no cumple actualmente con la definición convencional de recesión técnica, asociada a dos trimestres consecutivos de caída del PIB desestacionalizado.

Sin embargo, el comportamiento general de la actividad no fue uniforme y los indicadores posteriores comenzaron a mostrar una pérdida de impulso.

Una fuerte caída de la actividad en abril

El Indicador Mensual de Actividad Económica registró en abril una caída de 1,6% respecto de marzo, una vez eliminados los efectos estacionales.

En comparación con abril de 2025, la actividad económica retrocedió 1,3%. El componente de tendencia-ciclo, no obstante, mostró un incremento mensual de 0,2%, lo que introduce un matiz y evita interpretar el dato aislado como una confirmación de recesión.

El resultado de abril constituye una señal de advertencia. Para determinar si se trató de una caída puntual o del comienzo de una tendencia contractiva será necesario observar la evolución de mayo, junio y los restantes meses del segundo trimestre.

Las exportaciones acumularon tres meses de caída

El sector externo también mostró un debilitamiento durante el segundo trimestre.

Las solicitudes de exportación de bienes alcanzaron los US$ 944 millones en abril, con una caída interanual de 12%. El descenso estuvo explicado principalmente por menores ventas de celulosa, carne bovina, soja y trigo.

En mayo, las exportaciones totalizaron US$ 1.142 millones y disminuyeron 3% respecto del mismo mes del año anterior. En junio alcanzaron los US$ 1.307 millones, aunque volvieron a caer, en este caso 4% interanual.

La sucesión de tres meses con variaciones negativas constituye otro elemento a seguir, considerando la importancia de las exportaciones agroindustriales y forestales para la economía uruguaya.

Una menor demanda internacional, la caída de los precios de los principales productos exportados o una desaceleración de socios comerciales como China y Brasil podrían afectar la producción, la inversión y el empleo.

El empleo todavía no muestra un deterioro significativo

El mercado laboral se mantiene relativamente estable.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, la tasa de desempleo se ubicó en 7,6% durante mayo. La tasa de actividad fue de 64,4%, mientras que la tasa de empleo alcanzó el 59,5%.

El desempleo aumentó apenas 0,1 puntos porcentuales respecto de abril, cuando se había situado en 7,5%. El movimiento no representa por sí solo una señal de crisis laboral, aunque será necesario observar si la desaceleración económica comienza a trasladarse a las contrataciones y a la cantidad de personas ocupadas.

Un aumento persistente del desempleo sería uno de los indicadores más claros de que la pérdida de dinamismo dejó de ser exclusivamente estadística y comenzó a afectar directamente a los hogares.

Inflación controlada y margen para la política monetaria

La inflación interanual se ubicó en 4,25% durante junio, dentro del rango definido por el Banco Central, cuya meta es de 4,5%, con una tolerancia de 1,5 puntos porcentuales hacia arriba o hacia abajo.

La Tasa de Política Monetaria se encontraba en julio en 5,75%. El control de la inflación y la reducción de la tasa de referencia pueden favorecer el crédito, el consumo y la inversión, aunque sus efectos sobre la economía no son inmediatos.

Esta situación otorga cierto margen de respuesta ante una desaceleración mayor, siempre que la inflación y las expectativas permanezcan controladas.

El FMI todavía proyecta crecimiento para Uruguay

El Fondo Monetario Internacional mantiene una proyección de crecimiento de 1,8% para la economía uruguaya durante 2026.

Aunque se trata de una expansión moderada, la estimación internacional no contempla, por el momento, una caída anual del Producto Interno Bruto. El organismo también proyecta una inflación cercana al 4% para el cierre del año.

Las proyecciones pueden modificarse si empeora el escenario internacional, aumentan los costos energéticos o se profundiza la caída del comercio exterior.

¿Qué debería ocurrir para hablar de recesión?

Para que Uruguay ingrese en una recesión técnica deberían registrarse, de acuerdo con la definición más utilizada, dos trimestres consecutivos de caída del PIB desestacionalizado.

Como la economía creció 0,8% durante el primer trimestre, una eventual contracción entre abril y junio no sería suficiente por sí sola. También debería producirse una nueva caída durante el tercer trimestre.

Entre los principales indicadores que podrían anticipar ese escenario aparecen:

  • Nuevas caídas mensuales de la actividad económica.
  • Contracción del PIB durante el segundo y tercer trimestre.
  • Mayor descenso de las exportaciones.
  • Reducción de la inversión y del consumo interno.
  • Aumento sostenido del desempleo.
  • Deterioro económico de China, Brasil o Argentina.
  • Incremento prolongado de los precios del petróleo y de otros costos externos.

Una desaceleración que puede sentirse antes de ser recesión

Uruguay no se encuentra actualmente en una recesión confirmada. Los datos describen una economía que comenzó el año creciendo, pero que enfrenta señales de desaceleración y un contexto externo más desafiante.

Esto no significa que los hogares y las empresas no puedan percibir dificultades. Incluso sin una recesión técnica, un período prolongado de bajo crecimiento puede traducirse en menores ventas, reducción del consumo, cautela empresarial, menos inversiones y dificultades para generar nuevos puestos de trabajo.

La evolución de la actividad durante el segundo trimestre será determinante. Si las caídas mensuales se mantienen y comienzan a afectar el empleo, la inversión y el consumo, el riesgo de recesión aumentará.

Por el momento, el escenario más probable continúa siendo el de un crecimiento débil o un período de estancamiento relativo, aunque con señales que deberán ser monitoreadas durante los próximos meses.

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