El abogado y experto en seguridad social Rodolfo Saldain advirtió que algunas propuestas actuales del diálogo social no serían aplicables, aunque recordó que ideas similares fueron consideradas en 2021 durante el gobierno de Luis Lacalle Pou.
El debate sobre el futuro del sistema previsional en Uruguay sumó un nuevo capítulo tras los cuestionamientos sobre la viabilidad de ciertos cambios propuestos en el marco del diálogo social impulsado por el gobierno.
El abogado y especialista en seguridad social Rodolfo Saldain sostuvo que algunas de las modificaciones planteadas actualmente no serían técnicamente viables, en particular aquellas vinculadas al funcionamiento del régimen de AFAP. Según explicó, existen restricciones legales y estructurales que dificultarían su implementación sin afectar el equilibrio del sistema.
Sin embargo, el propio análisis introduce un elemento que complejiza la discusión: propuestas similares habrían sido evaluadas en 2021 durante la administración de Luis Lacalle Pou, en el marco de la reforma previsional impulsada en ese período.
Este punto reabre interrogantes sobre los criterios técnicos y políticos que definen qué reformas son consideradas viables en cada momento, así como sobre la consistencia de los diagnósticos a lo largo del tiempo.
El sistema previsional uruguayo se basa en un esquema mixto o multipilar, en el que conviven el régimen de reparto y el de capitalización individual administrado por las AFAP. Cualquier modificación implica impactos tanto fiscales como en los ahorros de los trabajadores, lo que convierte al tema en uno de los más sensibles de la agenda pública.
En este contexto, Saldain enfatizó la necesidad de mantener la estabilidad del sistema y evitar cambios que puedan generar incertidumbre o afectar la confianza de los afiliados. No obstante, el hecho de que propuestas hoy cuestionadas hayan sido consideradas anteriormente deja abierta la discusión sobre el margen real de reforma.
El diálogo social en curso busca precisamente generar consensos para eventuales ajustes al sistema, aunque las diferencias técnicas y políticas evidencian la complejidad del proceso.
A medida que avanza el debate, el foco no solo está en el contenido de las reformas, sino también en la coherencia de los planteos y en la capacidad del sistema político para sostener criterios estables en una materia de largo plazo.


