La central sindical presentó nuevas herramientas para ampliar su base de representación, en un contexto de cambios en el mundo del trabajo y cuestionamientos sobre su alcance actual.
En el marco del acto por el Día Internacional de los Trabajadores, el PIT-CNT delineó una agenda centrada en empleo, salarios y seguridad social, pero también dejó planteado un objetivo estratégico: ampliar su alcance hacia sectores que hoy están fuera de la estructura sindical tradicional.
El secretario general de la central, José Lorenzo López, anunció la creación de centros de referencia destinados a trabajadores no sindicalizados. Estos espacios buscarán brindar asesoramiento en derechos laborales, seguridad social y condiciones de trabajo, además de promover la organización gremial en segmentos emergentes del mercado.
La propuesta responde a una transformación estructural del empleo. Según señaló López, el modelo clásico del trabajador industrial ha perdido peso frente a nuevas formas de ocupación, como independientes, tercerizados, microempresarios y emprendedores. “Debemos acercar a estos trabajadores al movimiento sindical”, afirmó, cuestionando las categorías tradicionales que los ubican fuera del ámbito gremial.
En paralelo, el vicepresidente del PIT-CNT, Javier Díaz, planteó iniciativas orientadas a la generación de empleo, como un Plan Nacional de Riego con insumos locales, el fortalecimiento de las compras públicas y el impulso de una industria naval que abarque desde la pesca hasta la construcción de embarcaciones.
En materia de seguridad social, la central valoró avances en el Diálogo Social, como la posibilidad de jubilación a los 60 años con 30 de aportes y ajustes en el sistema de AFAP, aunque advirtió que estos planteos deberán traducirse en legislación para tener impacto real.
El acto, realizado frente al Palacio Legislativo bajo la consigna “Antiimperialismo. Por trabajo, salario y justicia social; el Uruguay es su gente”, contó con la presencia del presidente Yamandú Orsi, la vicepresidenta Carolina Cosse y otras autoridades del oficialismo, así como representantes de la oposición.
Sin embargo, más allá de los anuncios, el evento también generó análisis críticos sobre el rol actual del PIT-CNT. En espacios de debate público se planteó que, si bien mantiene una función histórica y democrática, enfrenta desafíos de representatividad en un mercado laboral cada vez más fragmentado.
Entre las observaciones, se señala una posible desconexión entre el discurso sindical tradicional y las nuevas realidades del trabajo, marcadas por la tecnología, el empleo remoto y la economía de plataformas. Asimismo, se cuestiona si el formato del acto y su narrativa logran interpelar a trabajadores que no se identifican con las estructuras gremiales clásicas.
Otro punto de discusión gira en torno a las tensiones entre el discurso político del movimiento y sus prácticas, así como la necesidad de actualizar sus estrategias para sostener relevancia en un escenario cambiante.
En este contexto, la creación de nuevos espacios de referencia aparece como un intento de adaptación, aunque su alcance e impacto real dependerán de la capacidad del PIT-CNT para traducir estas iniciativas en una representación efectiva de los nuevos perfiles laborales.


