El Parlamento uruguayo aprobó este jueves el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, convirtiéndose en el primer país del bloque sudamericano en completar la ratificación tras más de 25 años de negociaciones. La medida abre la puerta a la creación de una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, aunque su implementación definitiva aún depende de procesos en la UE.
La Cámara de Senadores ratificó el tratado por unanimidad el miércoles, y un día después la Cámara de Representantes lo aprobó con 91 votos a favor y solo 2 en contra, en medio de un respaldo amplio de fuerzas políticas.
Acuerdo tras un cuarto de siglo de negociaciones
El tratado de libre comercio fue firmado el 17 de enero de 2026 en Asunción, Paraguay, tras más de dos décadas de negociaciones entre los países del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y la Unión Europea.
La ratificación de Uruguay no solo es simbólica, sino que cumple con un requisito fundamental para la entrada en vigor del tratado, un paso que también ha realizado Argentina en paralelo y que se espera completen Brasil y Paraguay en las próximas semanas.
Lo que significa el pacto
El acuerdo —que abarca un mercado combinado de alrededor de 700 millones de personas y representa una proporción significativa del comercio global— busca eliminar progresivamente aranceles sobre bienes y servicios entre ambos bloques.
De implementarse plenamente, facilitará las exportaciones europeas de productos como maquinaria, automóviles y vinos al Mercosur, y permitirá a los países sudamericanos exportar más carne, soja, arroz y otros bienes al mercado europeo.
Camino pendiente en Europa
Aunque Uruguay y Argentina completaron su ratificación interna, el acuerdo aún enfrenta trámites en la Unión Europea. El Parlamento Europeo solicitó un análisis de legalidad ante el Tribunal de Justicia de la UE, lo que podría demorar la aprobación final del pacto desde ese lado del Atlántico.
Pese a ello, la Comisión Europea ha anunciado que podría aplicar provisionalmente partes comerciales del tratado antes de la ratificación total europea, aprovechando una cláusula que lo habilita tras contar con al menos una ratificación de un Estado del Mercosur.
Reacciones diversas
La votación en Uruguay fue recibida como una señal de apertura comercial y liderazgo regional, aunque el acuerdo también ha generado debates y reservas en sectores productivos y sociales, tanto en América Latina como en Europa, sobre impactos sectoriales y estándares sanitarios y ambientales.



