Nacida del agradecimiento de los pacientes del recordado médico fernandino, la asociación civil liderada por la diputada Mary Araújo celebra una década de gestión silenciosa, ayuda social y un nuevo y ambicioso foco: la salud mental.
Las historias que nacen del afecto genuino suelen ser las que calan más hondo en una comunidad. Hace exactamente diez años, un grupo de pacientes de infectología del departamento de Maldonado decidió que el vacío físico que dejaba el Dr. Enrique Pérez Morad debía llenarse con acción social. Hoy, una década después, la fundación que lleva su nombre se ha consolidado como un pilar indiscutible de la sociedad civil organizada en la región este de Uruguay.
La médica, actual diputada por el Frente Amplio, Mary Araújo —quien además fue esposa de Pérez Morad—, definió este aniversario como un momento de «sensaciones ambiguas», donde la inevitable nostalgia por la ausencia física del doctor se mezcla con un profundo y rotundo agradecimiento hacia el núcleo duro de socios y fundadores de todas las edades que sostienen la organización.
«Esta asociación se formó a partir de los propios pacientes de Enrique. Lo más lindo que tenemos es que estamos insertos en la comunidad y acompañados por todos, sin ningún tipo de distinción social ni política. Eso es lo que Enrique sembró y lo que humildemente intentamos mantener vivo», expresó Araújo con emoción.
De la prevención del VIH a un banco solidario de materiales
A lo largo de estos 10 años de trayectoria, la Fundación Dr. Enrique Pérez Morad ha desarrollado un trabajo multifacético en la promoción de la salud y la respuesta comunitaria ante el VIH/Sida. Sin embargo, su impacto directo en el día a día de los fernandinos va mucho más allá de la información y la prevención.
La ONG gestiona un banco solidario de materiales (como sillas de ruedas, andadores y camas articuladas) que funciona bajo una dinámica circular de préstamo y donación constante, aliviando la realidad de cientos de familias vulnerables ante diagnósticos complejos. Asimismo, el equipo ofrece orientación legal y humana a los usuarios del sistema de salud que muchas veces desconocen sus derechos o se sienten perdidos tras recibir un dictamen médico adverso.
El nuevo desafío: Abordar la salud mental en comunidad
Fiel al espíritu inquieto y de escucha que caracterizaba al Dr. Pérez Morad, la fundación no se queda estática y ya proyecta sus objetivos para el futuro. El gran foco de preocupación y acción inmediata para el equipo es la salud mental, una problemática que golpea con fuerza a la sociedad uruguaya a todos los niveles.
Actualmente, la asociación civil se encuentra estudiando y auspiciando proyectos comunitarios orientados a la salud mental, preparándose para postular a convenios y llamados de los ministerios nacionales. El objetivo es claro: profundizar el trabajo territorial con personas que atraviesan adicciones y depresión, bajo la premisa de que la salud mental no se cura de forma aislada, sino conteniendo en comunidad.


