El potente sismo sacude la isla de Mindanao dejando al menos 32 muertos, cientos de heridos y una estela de destrucción en la infraestructura costera.
Un devastador movimiento telúrico golpeó el archipiélago filipino durante las primeras horas del día. El sismo, registrado con una magnitud de 7,8 en la escala de Richter, tuvo su epicentro en las cercanías de la isla de Mindanao, la segunda más grande del territorio. El temblor derrumbó escuelas, hospitales y provocó cortes masivos en los servicios de energía eléctrica y agua potable en múltiples distritos.
La magnitud del evento sísmico obligó al Centro de Alertas de Tsunamis a emitir avisos de peligro inminente para las costas locales e Indonesia, forzando la evacuación de decenas de miles de personas hacia zonas elevadas. Aunque la alerta marítima se desactivó horas después, el pánico continúa entre la población debido a la aparición de cuatro fuertes réplicas de magnitudes entre 5,8 y 6,4.
Los equipos de rescate civil y el ejército nacional trabajan a contrarreloj removiendo escombros en busca de sobrevivientes atrapados en las estructuras colapsadas. Las autoridades del gobierno central ya han catalogado la situación como una emergencia humanitaria y han solicitado el despliegue de ayuda internacional para asistir a los damnificados.
- Balanzo preliminar: Los informes oficiales confirman 32 fallecidos y más de un centenar de heridos de diversa gravedad.
- Peligro costero: La alerta de tsunami inicial provocó la movilización de emergencia de miles de familias hacia zonas seguras del interior.
- Réplicas continuas: Se registraron al menos cuatro movimientos secundarios de gran intensidad que dificultan las tareas de rescate.


