Un análisis basado en reportes de ingeniería alemana revela que, aunque los motores eléctricos tienen menos piezas, el peso de las baterías y la infraestructura local presentan nuevos retos económicos.
La promesa es tentadora: decirle adiós al cambio de aceite, a las bujías y, sobre todo, a las filas en la estación de servicio. Pero, ¿qué tan cierta es la rentabilidad de un vehículo eléctrico (VE) cuando aterrizamos los datos de Europa a la realidad de las calles de Sudamérica?
Basándonos en un reciente informe técnico, desglosamos por qué el mantenimiento es el gran aliado del coche eléctrico, pero también advertimos sobre los «costos ocultos» que pocos mencionan.
1. Menos piezas, menos problemas
La gran ventaja del coche eléctrico reside en su simplicidad mecánica. Mientras un motor de combustión interna es una orquesta de más de 2.000 piezas móviles trabajando bajo explosiones constantes, un motor eléctrico apenas tiene entre 200 y 400 componentes.
• Sin fluidos críticos: No hay aceite de motor, filtros de combustible, ni correas de distribución.
• Mantenimiento mínimo: Según expertos, el único aceite presente es el del diferencial, que puede durar hasta 200.000 km.
• Frenos eternos (con un pero): Gracias a la frenada regenerativa, las pastillas sufren menos desgaste. Sin embargo, en climas húmedos, la falta de uso puede oxidar los discos, obligando a revisiones preventivas para evitar corrosión.
2. El desafío sudamericano: Peso y neumáticos
No todo es ahorro. El coche eléctrico es significativamente más pesado debido a las baterías, lo que somete a una presión extra a los ejes y neumáticos.
En nuestra región, donde el estado del pavimento suele ser irregular, este peso adicional castiga las cubiertas. Un juego de neumáticos específicos para EV puede costar entre $600 y $800 USD, y si el conductor tiene el «pie pesado», el desgaste será mucho más rápido que en un vehículo convencional.
3. Cara a cara: ¿Cuál vale más la pena?
Para despejar dudas, enfrentamos a dos SUV del segmento medio en un escenario de 20.000 km recorridos al año.
📊 COMPARATIVA ANUAL (20.000 KM)
SUV A NAFTA (Combustión)
• Precio Compra: $24.000 USD
• Gasto Combustible: $3.200 USD
• Mantenimiento: $450 USD
• Patente/Impuestos: $700 USD
• 💰 TOTAL GASTOS: $4.350 USD
SUV ELÉCTRICO (EV)
• Precio Compra: $36.000 USD
• Gasto Energía: $1240 USD
• Mantenimiento: $120 USD
• Patente/Impuestos: $500 USD
• 💰 TOTAL GASTOS: $1860 USD
Nota sobre el Seguro Automotor: Esta comparativa no incluye el costo del seguro, ya que varía según el perfil del cliente y la empresa. No obstante, debe considerarse que la póliza de un eléctrico suele ser levemente superior (entre un 10% y 20% adicional) debido a su mayor valor de mercado y al costo de reposición de componentes tecnológicos.
El análisis de rentabilidad para 2026 es claro: el «punto de equilibrio» —donde el ahorro operativo compensa el mayor precio de compra— se alcanza aproximadamente a los 3 años y dos meses de uso.
Sin embargo, el beneficio se triplica si se cumplen tres condiciones:
1. Carga domiciliaria: El uso de cargadores públicos rápidos encarece el costo operativo.
2. Kilometraje alto: Cuanto más se usa el auto, más rápido se recupera la inversión inicial.
3. Beneficios fiscales: Aprovechar las exoneraciones de impuestos de importación o patentes vigentes en países como Uruguay, Chile o Colombia.
El coche eléctrico ya no es solo una declaración ecológica; es una decisión financiera de largo plazo. Aunque el desembolso inicial es mayor y el seguro pueda ser algo más caro, la ausencia de miles de piezas móviles y el bajo costo de la energía por kilómetro lo convierten en el claro ganador para el conductor urbano del siglo XXI.



