Municipio de San Carlos: el bastión disputado que enfrenta al FA y al PN con fuertes declaraciones
El escenario político del Municipio de San Carlos, en el departamento de Maldonado, se ha transformado en uno de los focos más intensos del proceso electoral de 2025. Lo que comenzó como una competencia esperable por un territorio históricamente disputado, hoy se presenta como una batalla cargada de declaraciones cruzadas, tensiones internas en el Partido Nacional (PN) y un Frente Amplio (FA) decidido a recuperar lo que considera uno de sus bastiones tradicionales.
Rodrigo Blás, actual senador y candidato a la Intendencia de Maldonado por el sector Somos Unión y Cambio, no dejó lugar a interpretaciones cuando afirmó:
“Prefiero cualquiera de los candidatos del PN antes que gobernar con un alcalde del FA en San Carlos, porque no nos vamos a llevar bien”.
La frase, pronunciada en el marco del lanzamiento del candidato Javier Falco, encendió la polémica y desató respuestas inmediatas de figuras clave del Frente Amplio, entre ellas, el exintendente Óscar de los Santos. La tensión escaló rápidamente del plano local al departamental, dejando en evidencia un ambiente preelectoral cargado de confrontación ideológica y personal.
Una ciudad con historia política y peso simbólico
San Carlos ha sido durante décadas una zona clave en la configuración política del este del país. Gobernado en varias oportunidades por el Frente Amplio —y particularmente recordado por la gestión de Alba Rijo— el municipio representa hoy un territorio de alta sensibilidad para ambas fuerzas políticas.
Mientras el Partido Nacional intenta consolidar su control departamental, los sectores blancos llegan divididos. Por un lado, Todos x Maldonado, liderado por el actual intendente Enrique Antía, promueve candidaturas que reivindican la gestión del alcalde saliente, Carlos Pereyra, destacando la recuperación de espacios públicos y mejoras en zonas balnearias. Por otro lado, Unión y Cambio, con Blás al frente, impulsa nombres como Ángel Cancela y Javier Falco, focalizando sus discursos en la crítica al estado actual del municipio.
En sus presentaciones, Blás ha sido enfático en cuestionar lo que califica como «abandono estructural»:
“Estamos en el centro, al lado de la plaza, y no se ve pasar a nadie”, dijo al presentar a Cancela. Las críticas incluyeron referencias a falta de iluminación, problemas de higiene urbana y un sistema clientelista de gestión.
Cruces directos y acusaciones de antidemocracia
El discurso del senador nacionalista no pasó desapercibido para la dirigencia frenteamplista. Óscar de los Santos, exintendente de Maldonado y actual candidato a la reelección, respondió con dureza:
“No es con este comportamiento antidemocrático y profundamente anticarolino, Rodrigo, que vas a derrotar las tradiciones democráticas más ricas de este pueblo”.
A través de una serie de publicaciones en sus redes sociales, De los Santos recordó que fue el propio Partido Nacional el que “recortó 20 millones de dólares al gobierno de Alba Rijo” y criticó que ese mismo partido le haya “dado un golpe fiscal” al alcalde nacionalista Carlos Pereyra en 2020.
Pero más allá de las cifras y las decisiones presupuestarias, el eje del reclamo frenteamplista apunta a una supuesta falta de respeto por el pluralismo político. En una pieza audiovisual difundida junto a la campaña del candidato Julio “Canario” Pereira, De los Santos lanza una crítica directa:
“El respeto, el pluralismo, el diálogo, la búsqueda constante de aquello que sea bueno para el pueblo y que San Carlos está por encima de todo y de todos, son cosas que los carolinos tenemos clarísimas”.
¿Qué está en juego?
El resultado de San Carlos podría redefinir el equilibrio de poder en Maldonado. Para el Frente Amplio, la ciudad representa un símbolo de resistencia y una oportunidad de recuperar protagonismo en una zona donde fue históricamente fuerte. Para el Partido Nacional, es una lucha por retener una jurisdicción estratégica, pero también por ordenar una interna con fisuras cada vez más visibles.
En ese contexto, las declaraciones de Blás generan un dilema: por un lado, busca diferenciarse de la gestión actual del PN en el municipio para posicionarse como alternativa dentro del propio partido; por otro, sus palabras abren un frente de conflicto con sectores históricos del FA, pero también con vecinos que valoran el diálogo como una condición indispensable para gobernar.
Camino al 11 de mayo
La cuenta regresiva hacia las elecciones municipales ya comenzó, y San Carlos se perfila como uno de los escenarios más candentes de la contienda. La ciudadanía, que ha sabido alternar su voto entre ambas coaliciones, será quien defina si el próximo alcalde será blanco, frenteamplista, o incluso parte de una coalición plural.
Mientras tanto, los discursos se endurecen, las redes se convierten en trincheras, y la política local vuelve a ocupar el centro del debate departamental. Como suele ocurrir en estas instancias, los votos no sólo definirán cargos: también serán un mensaje claro sobre qué modelo de ciudad quieren los carolinos para el futuro.

