La lucha contra la piratería en Uruguay: más de 155.000 incautaciones en lo que va del año
Más de 155.000 productos falsificados fueron incautados en Uruguay durante los primeros cinco meses del año, según datos oficiales difundidos por la Cámara de Lucha contra la Piratería y el Contrabando. La mayoría de los artículos decomisados corresponde a prendas de vestir, seguidos por productos de cuidado personal, perfumes, electrónicos y juguetes.
La información fue compartida por Virginia Cervieri, presidenta de la Cámara y directora del estudio jurídico Cervieri Monsuárez, en el marco del Día Mundial contra la Falsificación y la Piratería. Según detalló, entre enero y mayo de 2025 se han retirado del mercado uruguayo un total de 155.000 productos en infracción marcaria, es decir, con marcas falsificadas.
La clasificación de lo incautado en 2025 es clara: el 40% corresponde a indumentaria, un 35% a productos de cuidado personal y perfumes, un 15% a electrónicos, un 5% a juguetes y otro 5% a diversos artículos.
Este año no representa un hecho aislado. Durante 2024, la cifra fue aún más contundente: se decomisaron 550.000 productos falsos, de los cuales un 50% correspondía a juguetes y un 30% a indumentaria. El resto se dividió entre cosméticos, autopartes, perfumes y otros.
Cervieri alertó sobre los riesgos sanitarios asociados al consumo de productos falsificados, en particular cosméticos, medicamentos, lentes y juguetes. “La marca de un producto garantiza su calidad. Cuando es falsificado, esa garantía desaparece. Hay productos que no afectan, pero otros pueden ser perjudiciales para la salud, como los medicamentos o cosméticos falsos”, indicó.
En el caso de los medicamentos, el panorama puede ser crítico: “Algunos están hechos con sustancias tóxicas no aprobadas, que pueden incluso causar la muerte. Otros no hacen daño, pero tampoco tienen ningún efecto curativo”, explicó la experta.
También los juguetes falsificados generan preocupación, dado que suelen estar destinados al público infantil y, muchas veces, son fabricados con materiales tóxicos. “Es uno de los productos más incautados y eso enciende una alerta roja, especialmente por el público al que están dirigidos”, subrayó.
A diferencia de lo que muchos creen, no todos los productos incautados terminan destruidos. En el marco de una campaña ambiental y educativa llamada Score Green, algunos materiales han sido reciclados con fines sociales. Gracias a esta iniciativa, ya se han fabricado y donado 20 tableros de basketball a escuelas y clubes deportivos, reutilizando plásticos de la mercadería decomisada.
Score Green es impulsada por el estudio jurídico Cervieri Monsuárez con el objetivo de reducir el impacto ambiental de la destrucción de productos falsificados, promover el respeto a la propiedad intelectual y fomentar el deporte entre niños y jóvenes. “El enfoque no es solo eliminar lo falso, sino reconvertirlo en algo positivo para la comunidad”, señaló Cervieri.
La detección de productos piratas es una tarea coordinada entre la Dirección Nacional de Aduanas, la Policía y los representantes de marcas registradas que operan en Uruguay. En los últimos años, las redes sociales se han convertido en un canal clave para identificar y rastrear estos productos, ya que muchos se comercializan por esa vía.
“El monitoreo es constante y ha mejorado gracias a la digitalización del comercio informal. Las redes sociales, si bien facilitan la circulación de estos productos, también nos ayudan a detectarlos con mayor rapidez”, afirmó la presidenta de la Cámara.
Si bien Uruguay es un país con poco más de tres millones de habitantes, la dimensión del problema es significativa. Cervieri expresó su preocupación por la cantidad de productos falsificados que circulan: “Hablar de medio millón de productos incautados en un solo año en un país tan pequeño es alarmante. Por eso es clave combatir el flagelo de la piratería con educación, controles y acciones concretas”.
En ese sentido, desde la Cámara insisten en la importancia de sensibilizar al consumidor. Comprar productos originales no solo protege al comprador de riesgos potenciales para la salud, sino que también respalda a los productores formales y a toda la cadena de valor detrás de cada marca.
La lucha contra la falsificación es, entonces, un compromiso conjunto entre el Estado, las marcas y los consumidores. La conciencia social y el consumo responsable son claves para reducir este fenómeno que no solo afecta la economía formal, sino que también puede poner en peligro vidas humanas.

