INEFOP: cómo funcionan las nuevas capacitaciones de Uruguay Impulsa en todo el país
El Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP) puso en marcha una iniciativa de alcance nacional que busca mejorar la empleabilidad de miles de personas: en el marco del programa Uruguay Impulsa, 5.000 participantes comenzarán cursos de formación en 88 localidades de todo el país, orientados a potenciar tanto habilidades blandas como técnicas.
Uruguay Impulsa —coordinado por INEFOP junto al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y el Congreso de Intendentes— fue diseñado para ofrecer una salida laboral a personas en situación de vulnerabilidad. El programa combina trabajo temporal, prestación mensual, y sobre todo, capacitaciones para facilitar el ingreso o reinserción laboral.
El requisito era claro: personas de 18 a 65 años que no recibieran prestaciones públicas ni estuvieran empleadas formal o informalmente. Más de 160.000 uruguayos se inscribieron entre el 18 y 26 de agosto de 2025. Tras un sorteo, unas 5.000 personas resultaron seleccionadas para formar parte del programa.
El componente educativo a cargo de INEFOP —y en muchos casos en conjunto con la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU) o entidades acreditadas— contempla un trayecto de 22 jornadas distribuidas entre octubre y diciembre de 2025. Las capacitaciones combinan tres ejes principales: competencias transversales, formación técnica y herramientas para la búsqueda activa de empleo.
- Competencias transversales: comunicación, trabajo en equipo, aprendizaje continuo — fundamentales para adaptarse a distintas formas de empleo.
- Capacitación técnica: oficios y sectores con demanda laboral current — construcción, logística, comercio, gastronomía, administración, servicios.
- Talleres de inserción laboral: armado de currículum, preparación para entrevistas, orientación de proyecto laboral.
Además, existe una modalidad opcional —la llamada “Ruta Digital”— destinada a nivelar competencias informáticas para quienes lo necesiten. Y para más de 2.000 participantes también se habilita un proceso de acreditación de saberes: quienes no completaron Primaria o Educación Media, pueden regularizar su situación educativa.
Una de las fortalezas del programa es su cobertura geográfica. Las capacitaciones se dictan en 88 localidades, muchas de ellas fuera de los grandes centros urbanos —lo que permite incluir a personas de contextos rurales o localidades pequeñas, acercando la oferta educativa a quienes más la necesitan.
INEFOP y UTU informan que la implementación contó con un despliegue logístico importante, con más de 1.200 docentes y acompañamiento institucional para asegurar accesibilidad, incluso en zonas remotas o menos favorecidas.
Para las autoridades del instituto, el programa representa un cambio de paradigma: pasar de medidas asistenciales o puntuales —como los tradicionales jornales solidarios— a una estrategia de largo plazo que combine capacitación, inserción laboral y desarrollo de capacidades. Así lo expresó su director general: es, dijo, “un viraje” en la forma de entender la formación y el empleo.
El énfasis no está solo en ofrecer una salida inmediata, sino en dotar a las personas de herramientas reales para insertarse en el mercado laboral, mejorar sus condiciones, y aumentar sus oportunidades a futuro.
El programa Uruguay Impulsa con INEFOP al frente representa una apuesta ambiciosa por la inclusión social, la reducción de vulnerabilidades y la promoción del empleo decente. Pero también enfrenta retos:
- Que las capacitaciones se traduzcan en empleos reales y sostenibles, no en soluciones temporales.
- Que las empresas valoren las habilidades y certificaciones brindadas.
- Que el acompañamiento institucional se mantenga para asegurar la inserción efectiva.
- Que existan políticas complementarias: acceso al transporte, incentivos laborales, acompañamiento social — especialmente en zonas rurales o apartadas.
Si todo marcha como prevén sus responsables, Uruguay podría ver un cambio estructural en varios segmentos de la población: más personas capacitadas, mejor empleabilidad, menos informalidad, y una fuerza laboral más cualificada.

