INALE advierte déficit de $25 millones para 2026 y reclama mayor presupuesto al Estado
El organismo estatal encargado de regular y promover la producción láctea uruguaya, INALE, emitió recientemente una solicitud formal al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para recibir un refuerzo presupuestal que permita cubrir un déficit proyectado en torno a 25 millones de pesos para el año 2026.
Según fuentes internas del Instituto, la combinación de factores —incluyendo el aumento de costos operativos, la necesidad de sostener subsidios al sector lechero, servicios de control, asistencia técnica y otras funciones básicas de regulación y fomento— ha llevado a una brecha que, sin un aporte extraordinario, comprometería su funcionamiento normal durante el próximo ejercicio.
El pedido al MEF surge cuando el gobierno nacional define su plan de asignaciones para el presupuesto 2025-2029, instancia en la que INALE espera que sus necesidades sean atendidas. En ese marco, la demanda se presenta como prioritaria para sostener el entramado productivo y evitar una crisis en la cadena láctea.
Desde su creación, INALE ha jugado un rol central en la regulación del mercado lechero, control de calidad, apoyo a productores, promoción de exportaciones y seguimiento técnico de toda la cadena. En un país donde la producción de leche es uno de los pilares del agro, su operativa resulta clave para garantizar estabilidad, seguridad alimentaria y competitividad internacional.
Con recursos adecuados, el organismo puede mantener subsidios, controles sanitarios, pruebas de calidad, financiamiento de programas de desarrollo productivo y asistencia técnica a pequeños y medianos productores. La falta de fondos podría traducirse en menos controles, menor respaldo al productor y riesgos sobre la calidad e inocuidad del producto.
La hipótesis de un recorte o insuficiente refuerzo presupuestal genera preocupación en el sector: podría provocar reducción de subsidios, demoras en inspecciones, dificultades para mantener programas de asistencia técnica, e incluso limitaciones para el control sanitario y de inocuidad que garantizan la calidad de la leche.
Además, en un contexto de competencia internacional y volatilidad de precios, la presión sobre productores ya expuestos puede incrementarse. Si INALE no cuenta con recursos suficientes, el costo podría recaer en los eslabones más vulnerables de la cadena: pequeños productores y cooperativas.
Gremiales del sector lechero se vienen manifestando desde hace meses en favor de una reforma del financiamiento de INALE. Un planteo recurrente —presentado ante la Cámara de Senadores en 2025— sugiere que parte del impuesto a las exportaciones de productos lácteos (actualmente destinado al LATU) sea redirigido para fortalecer los fondos del instituto.
Ese planteo gana fuerza frente a la inevitable caída de los márgenes lecheros en un contexto de costos elevados, y ante la urgencia de asegurar liquidez institucional que garantice continuidad de funciones esenciales.
INELE espera definiciones en las próximas negociaciones presupuestales. El refuerzo solicitado no es un monto simbólico, sino necesario para cerrar el año 2026 con las cuentas equilibradas y garantizar que el organismo pueda cumplir con sus obligaciones regulatorias, sanitarias y de apoyo al sector.
El MEF, al presentar su mensaje de presupuesto para 2025-2029, estableció prioridades claras (salud, educación, protección social, infancia/adolescencia), lo cual aumenta la presión para que INALE demuestre la relevancia estratégica del sector lechero para la economía uruguaya.
El desenlace definirá no solo la suerte institucional del instituto, sino también la sostenibilidad del sector lácteo en un país históricamente dependiente de esta actividad productiva.

