Elecciones en Argentina: ¿Que impacto puede generar el triunfo de La Libertad Avanza en el turismo uruguayo?
El Este uruguayo, con Punta del Este y Piriápolis a la cabeza, mira siempre hacia el Río de la Plata. Con una dependencia histórica del turista argentino —que representa cerca del 70% de sus visitantes y tiene una estadía media más prolongada— la temporada de verano es, en esencia, un reflejo del humor y la capacidad adquisitiva de la economía vecina. En este contexto, la contundente victoria de La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones legislativas de medio término se percibe en Uruguay como un factor de “estabilidad política”, aunque con un optimismo cauteloso ante los desafíos económicos que se avecinan para el verano 2026.
El principal motor del flujo turístico es la estabilidad cambiaria y el poder adquisitivo. La euforia inicial del mercado argentino tras el resultado electoral, con la expectativa de una menor presión sobre el dólar, es la mejor noticia para los operadores de Maldonado. Una devaluación brusca del peso argentino antes o durante el verano sería catastrófica, ya que licuaría de inmediato el presupuesto vacacional de las familias. Por el contrario, la promesa de estabilidad que ofrece el Gobierno de Milei, si logra sostenerse, dará previsibilidad a las familias a la hora de planificar sus gastos en Uruguay.
El éxito o fracaso del próximo verano dependerá de si las políticas económicas argentinas logran recuperar el poder de gasto del segmento de alto poder adquisitivo al que apunta Uruguay. El turista que alquila casas premium y que sostiene la gastronomía de alto nivel es el más rentable, y su presencia está ligada a la percepción de riqueza en su país. Si LLA logra que el Congreso, ahora más receptivo tras el triunfo, avance con las reformas estructurales (laboral, fiscal y de inversión), el mercado lo interpretará como una señal de crecimiento futuro, incentivando el gasto en el exterior. No obstante, la otra cara de la moneda es que la profundización del ajuste fiscal, necesario para el equilibrio macroeconómico, golpea el consumo interno y, si bien el turismo uruguayo apunta a un segmento menos sensible, puede retraer el gasto incluso en la clase alta.
Ante esta dependencia y la incertidumbre, el sector turístico uruguayo se mantiene blindado con una estrategia clara: la continuidad de los beneficios fiscales para turistas extranjeros (devolución del IVA en gastronomía y Tax Free) que actúan como un “colchón” cambiario. Además, la sugerencia a los propietarios es mantener los precios de alquileres y servicios sin variaciones drásticas, buscando evitar el efecto rechazo. En definitiva, el triunfo legislativo en Argentina inyecta una dosis de esperanza política en Uruguay, pero el destino de Punta del Este y la costa Este no lo definen los votos, sino la capacidad del Gobierno argentino de estabilizar su moneda y restaurar la capacidad de gasto de la población que, históricamente, ha sido el motor de la temporada estival uruguaya.

