¿Cómo impacta el envejecimiento de la población uruguaya en el mercado laboral y el consumo?
En un contexto económico donde a menudo los expertos se centran en variables macroeconómicas tradicionales —como tasas de interés, inversión o crecimiento del PIB—, un nuevo informe de la consultora Exante viene a subrayar un factor estructural clave: la dinámica demográfica de Uruguay. Según este estudio, el país enfrenta un envejecimiento poblacional acelerado, una baja tasa de natalidad y un cambio en la composición por edades que tendrá efectos profundos en el mercado laboral, el consumo y las políticas públicas.
1. Un panorama demográfico en transformación
El reporte, titulado “Economía y empresas ante una nueva dinámica demográfica en Uruguay”, fue presentado por los socios de Exante Pablo Rosselli, Tamara Schandy y Florencia Carriquiry. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) recogidos en el informe, Uruguay está en una trayectoria donde la población disminuye lentamente hacia las 3 millones de personas hacia 2070, debido a que las muertes podrían superar a los nacimientos.
La tasa de fecundidad en Uruguay se sitúa en torno a 1,3 hijos por mujer, muy por debajo del reemplazo generacional. Al mismo tiempo, la esperanza de vida crece, lo que genera un desafío doble: más personas mayores, pero menos nacimientos para sostener la población activa.
De acuerdo con las proyecciones, la población mayor de 65 años pasará de representar aproximadamente el 15,6% en 2023 a un 24,5% en 2050. Esa transformación implicará que por cada 10 personas en edad para trabajar (15-64 años), habrá 6,5 personas “dependientes”, es decir, fuera de esa franja productiva.
2. Impacto en el mercado laboral
Para Exante, uno de los retos más acuciantes es cómo la economía uruguaya absorberá esa composición etaria cambiante. Según el documento, la Población en Edad de Trabajar (PET) crecerá hasta alrededor de 3,01 millones en 2033, pero después comenzará a descender hasta proyectarse en 2,72 millones hacia 2070.
Actualmente, la tasa de actividad —el porcentaje de personas en edad laboral que trabajan o buscan trabajo— es del 64,3%. La tasa de empleo, por su parte, es del 59%, con una informalidad del 21,7%. Exante señala además que un 28% de las horas trabajadas las aportan personas mayores de 50 años, lo que evidencia el peso creciente de los trabajadores senior.
Para contrarrestar estos desafíos, el estudio propone tres pilares clave:
- Reducir el desempleo, especialmente entre los jóvenes.
- Incrementar la participación laboral de las mujeres, que en muchos casos asumen cargas de cuidado.
- Extender la vida laboral, promoviendo que más personas mayores sigan activas laboralmente y también que sean más productivas.
3. Cambios en los patrones de consumo
Otro efecto relevante de la nueva estructura demográfica se verá en el consumo. Según Exante, los adultos mayores tienden a consumir más que otros grupos: en algunos mercados, su consumo per cápita supera en un 20 % al promedio. Aunque para Uruguay no hay datos exactos desagregados, se puede inferir una transformación en la demanda futura.
De acuerdo con la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares, los uruguayos destinan gran parte de sus gastos a alimentos y bebidas no alcohólicas (27%); transporte y vivienda representan otro 14% cada uno; y recreación y cultura alcanzan un 8%.
Además, las proyecciones poblacionales muestran que los hogares de mayores de 60 años ganarán peso significativo: hacia 2070, casi 40% de la población podría tener más de 60 años, mientras que los niños representarán menos del 10%.
Este desplazamiento demográfico tiene implicaciones para empresas y emprendedores: quienes diseñan productos, servicios y estrategias de mercado deberán tener en cuenta este cambio estructural para anticipar nuevas demandas (salud, vivienda, ocio, tecnología, ahorro).
4. Implicaciones para políticas públicas
Desde el punto de vista de las políticas, Exante identifica varios desafíos estructurales. Uno de ellos es que el PIB uruguayo ha crecido en promedio solo un 1% anual en la última década, un ritmo que, según los analistas, es insuficiente para mejorar significativamente la calidad de vida de la población.
Para revertir esto, los expertos proponen combinar un aumento de la productividad con una mayor inversión, junto con una estrategia para elevar la oferta laboral (a través del empleo femenino, mayor inserción de mayores y migrantes). La educación también aparece como un factor esencial: Exante señala deficiencias en el sistema educativo y advierte que, si bien habrá menos alumnos en las escuelas en el futuro, esa puede ser una oportunidad para mejorar la calidad y la eficacia.
En paralelo, el informe sugiere que Uruguay podría beneficiarse de una política migratoria más activa: la llegada de inmigrantes en edad laboral podría compensar parte del envejecimiento poblacional y fortalecer el sistema productivo. Para eso, advierten, hace falta un diseño serio de incentivos para atraer y retener trabajadores.
5. Riesgos y oportunidades para las empresas
El estudio de Exante no solo identifica amenazas, sino también oportunidades para las empresas. A medida que la estructura etaria cambia, las compañías que sepan adaptarse podrán aprovechar nuevos nichos: servicios para adultos mayores, bienes de consumo especializados, turismo senior, atención médica y estrategias de exportación más sofisticadas.
Sin embargo, para ello es necesario que las empresas contemplen en sus planes de mediano y largo plazo estos cambios demográficos. Según el informe, la estabilidad de Uruguay es una ventaja, pero también puede ser un freno para la transformación rápida. Rosselli, uno de los analistas, señala que muchas veces la estabilidad “hace que abordemos pocas cosas a la vez”.
Además, el nuevo mapa poblacional —no solo por edad, sino también por distribución geográfica— podría reconfigurar dónde se consumen determinados bienes. Zonas como Canelones o Maldonado, que han crecido en población, pueden volverse más atractivas para cierto tipo de oferta, mientras que otros lugares deben replantear su estrategia para adaptarse a una población que envejece.

