Científicos advierten que Uruguay expone su fauna marina con protocolos «insuficientes» ante la nueva ola de exploración sísmica
Mientras el país avanza en la búsqueda de hidrocarburos en su Zona Económica Exclusiva, la academia y organizaciones ambientales denuncian que las normativas de mitigación de impacto son obsoletas y permisivas en comparación con los estándares internacionales.
En medio del renovado impulso por encontrar petróleo y gas en la plataforma marítima uruguaya, una advertencia de la comunidad científica ha puesto en jaque la sostenibilidad de estas operaciones. Investigadores y biólogos marinos han alzado la voz para señalar que Uruguay está autorizando exploraciones sísmicas bajo protocolos de protección de fauna que resultan «mínimos» e ineficaces frente a la magnitud del impacto acústico que estas actividades generan.
El conflicto: Tecnología de punta vs. Normativa vieja
La exploración sísmica offshore utiliza buques equipados con cañones de aire comprimido (airguns) que disparan ondas sonoras al lecho marino cada 10 o 15 segundos, las 24 horas del día, durante semanas. Estas ondas penetran la corteza terrestre para mapear posibles yacimientos.
Sin embargo, el reporte científico destaca una brecha alarmante:
- El impacto: Los disparos generan niveles de ruido que pueden superar los 250 decibeles, una potencia capaz de causar desde lesiones auditivas permanentes hasta la muerte en cetáceos, tortugas y peces, además de enmascarar su comunicación vital.
- La regulación: Mientras países vecinos como Brasil o referentes globales como Nueva Zelanda exigen Monitoreo Acústico Pasivo (PAM) obligatorio y zonas de exclusión estrictas, Uruguay opera con guías que dependen mayoritariamente de la observación visual.
«No se puede depender de un observador con binoculares en la cubierta de un barco para proteger a las ballenas, menos de noche o con mar picado. Sin tecnología acústica obligatoria, estamos operando a ciegas y poniendo en riesgo la biodiversidad», explican fuentes vinculadas a la investigación marina.
Un «colador» regulatorio
El artículo de referencia expone que los protocolos actuales de la ANCAP y el Ministerio de Ambiente se basan en directrices genéricas que no contemplan la especificidad de la fauna local.
Entre las falencias detectadas se enumeran:
- Ausencia de Línea de Base Acústica: Se desconoce el nivel de ruido natural del mar uruguayo antes de intervenir, lo que impide medir el daño real posterior.
- Falta de Paradas Automáticas: En normativas avanzadas, si se detecta un animal a cierta distancia (zona de exclusión), la operación debe detenerse inmediatamente. En Uruguay, la aplicación de esta medida es laxa o queda a criterio del operador.
- Temporadas Sensibles: No existen restricciones temporales firmes que prohíban la sísmica durante las épocas de migración de la Ballena Franca Austral, especie amenazada que utiliza nuestras costas.
¿Por qué importa ahora?
Uruguay ha adjudicado varios bloques offshore a gigantes petroleros internacionales. Estas empresas, aunque poseen tecnología de mitigación, suelen regirse por la normativa del país anfitrión. Si la vara uruguaya es baja, los costos operativos bajan, pero el pasivo ambiental aumenta.
La comunidad científica no exige necesariamente el cese de la búsqueda de recursos, sino la actualización urgente del marco regulatorio para equipararlo a los estándares de «Mejores Prácticas Internacionales», garantizando que el desarrollo energético no signifique el sacrificio del patrimonio natural oceánico.

