¿La Inteligencia Artificial marca el final de una era para las empresas de servicios tecnológicos?
Especialistas señalan que la adopción de inteligencia artificial está transformando radicalmente los modelos de negocio tradicionales de las empresas de servicios tecnológicos, desplazando el paradigma de remunerar horas de trabajo hacia esquemas basados en productividad, valor y soluciones integradas. El desafío para las firmas radica en adaptarse a un mercado donde la IA redefine productividad, competencias profesionales y estrategias comerciales.
La expansión de la inteligencia artificial (IA) constituye, según expertos, un punto de inflexión histórico para las empresas de servicios tecnológicos, especialmente aquellas centradas en el cobro por horas de trabajo profesional. En una era en la que el costo marginal del tiempo tiende a cero por el uso intensivo de herramientas de generación automática de código y soluciones, los modelos tradicionales de negocio están siendo cuestionados y deben evolucionar.
Marcel Mordezki, catedrático en innovación tecnológica, afirma que la IA produce una “disociación entre esfuerzo y resultado”, por lo que la tradicional ecuación de remunerar horas de trabajo tiende a desaparecer, obligando a las empresas de servicios a replantear sus estrategias. Bajo este nuevo contexto, “el tiempo ya no será nuestra moneda de cambio” y los ingresos basados en tarifas horarias están condenados a reducirse si no se adopta un enfoque centrado en valor y productividad.
El sector de servicios tecnológicos vivió una prolongada etapa de crecimiento centralizada en la prestación de mano de obra calificada para resolución de proyectos de software y soluciones digitales. Este modelo, que cobró impulso especialmente entre 2000 y 2020, se sustentó en la venta de talento local a mercados extranjeros con altos márgenes. Sin embargo, con la integración de IA, esta dinámica quedó obsoleta, señala el experto.
Frente a la caída de la importancia de vender horas de desarrollo, las compañías ahora enfrentan la necesidad de rediseñar sus ofertas hacia modelos que promuevan soluciones completas y de alto impacto. Se destacan estrategias como “integración hacia adelante” y contratos basados en participación en resultados (revenue sharing), donde la empresa tecnológica y su cliente comparten el valor generado por la mejora de procesos o productividad.
A nivel operativo, la IA también está modificando la conformación de los equipos de trabajo. En lugar de estructuras tradicionales con múltiples programadores, se propone la formación de equipos orientados a resultados (Outcome), con líderes de producto y expertos en dominios específicos que orquestan herramientas de IA para obtener métricas de impacto, en lugar de reportes de horas trabajadas.
Este nuevo enfoque implica, según especialistas, que una parte considerable de la fuerza laboral tecnológica deba recapacitarse: desaprender prácticas centradas en programación tradicional y asumir roles vinculados a ingeniería de IA, análisis de datos y supervisión de procesos automatizados.
Empresarios del sector tecnológico uruguayo han demostrado una apertura al cambio, reconociendo la necesidad de adaptar sus modelos de negocio ante las transformaciones impulsadas por la IA. El país, inserto en la Cuarta Revolución Industrial donde convergen datos, automatización y digitalización, busca consolidar su posición como proveedor de soluciones inteligentes y competitivas.
En este contexto, firmas nacionales e internacionales están explorando nuevos formatos de trabajo que integran sistemas automatizados, desarrollo de soluciones personalizadas con IA y la oferta de servicios de consultoría tecnológica avanzada para empresas de otros sectores.
La transformación marcada por la IA plantea tanto desafíos como oportunidades: si bien puede reducir la necesidad de mano de obra tradicional en servicios tecnológicos, también impulsa la creación de valor agregado mediante innovación, integración tecnológica y análisis avanzado, elementos que las empresas deberán incorporar para sostener y escalar sus operaciones.
Para las organizaciones que lideran la transición, la clave será centrarse no en competir por horas de trabajo, sino en ofrecer soluciones que generen resultados medibles para sus clientes, alineando así sus modelos de negocio con las demandas del mercado contemporáneo.


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