El MSP autoriza un tratamiento innovador para cáncer de mama temprano en Uruguay

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El Ministerio de Salud Pública (MSP) de Uruguay dio un paso significativo al autorizar un tratamiento oncológico para el cáncer de mama temprano, que hasta ahora se usaba solo en etapas más avanzadas de la enfermedad. Esta decisión podría beneficiar a un gran número de mujeres uruguayas, según especialistas locales.

Contexto epidemiológico y relevancia del tratamiento

En Uruguay, el cáncer de mama es la neoplasia más frecuente entre las mujeres y la principal causa de muerte por cáncer en este grupo. De acuerdo con datos del MSP, se diagnostican alrededor de 2.000 casos nuevos cada año, y unas 700 mujeres fallecen por esta enfermedad.

La oncóloga Marisa Fazzino, exdirectora del Programa Nacional del Cáncer y referente médica en la materia, señaló que el nuevo uso del fármaco autorizado por el MSP “podría alcanzar a muchas pacientes” porque “la mayoría de los diagnósticos de cáncer de mama se hacen en etapas tempranas”.

¿Qué se considera “cáncer de mama temprano”?

Según el oncólogo Carlos Barrios, director del Grupo Cooperativo Oncológico Latinoamericano, se denomina “temprano” a los cánceres que no han mostrado diseminación metastásica a órganos distantes, sino que están limitados a la mama y, como mucho, a los ganglios de la axila.

Este estadio de la enfermedad es especialmente relevante porque es curable con las terapias disponibles hoy, especialmente cuando se combinan quirúrgica, radioterapia y tratamientos sistémicos. Barrios explicó que el tratamiento autorizado ahora se suma a la hormonoterapia clásica para un subgrupo de pacientes considerado de “alto riesgo” de recaída, como aquellas con tumores más grandes o ganglios afectados.

Nuevas perspectivas terapéuticas

El fármaco aprobado no es para todas las pacientes con cáncer de mama temprano: está indicado para aquellas que presentan un riesgo elevado de diseminación, aunque esa diseminación no sea detectada por estudios convencionales. Barrios comentó que al combinarlo con hormonoterapia, “redujimos la probabilidad de recaída” y apuntó específicamente a la prevención en órganos como hueso, hígado o pulmón.

Esta estrategia terapéutica representa un avance importante: se trata de prevenir recaídas antes de que la enfermedad pueda propagarse de forma detectable, lo cual mejora las probabilidades de curación a largo plazo.

Importancia del diagnóstico temprano y seguimiento

El equipo médico insiste en la importancia de los controles regulares para aprovechar al máximo este nuevo tratamiento. Barrios y Fazzino destacaron que es fundamental que las pacientes concurran a sus controles mamarios, realicen autoexamen y se adhieran a la guía de prevención del MSP.

De hecho, el Ministerio público en su programa de prevención asegura que detectar la enfermedad en etapa inicial incrementa significativamente las posibilidades de curación.

Consideraciones de salud pública

La aprobación del MSP no solo es relevante desde el punto de vista clínico, sino también para la salud pública. La incorporación de este fármaco al arsenal terapéutico estatal puede traducirse en una mejora en la calidad de vida de las pacientes, además de una reducción potencial en la mortalidad.

Al mismo tiempo, abre un nuevo debate sobre la priorización de recursos: medicamentos de alto costo, su impacto presupuestal y cómo integrarlos en el sistema de manera sostenible.

Por otra parte, esta aprobación se alinea con los esfuerzos de prevención y control del cáncer de mama que ha promovido el Estado, incluyendo campañas de concientización, tamizaje mediante mamografías y políticas para asegurar el acceso a terapias fundamentales.

Mirada de futuro

Especialistas consultados para este tema ven con optimismo que Uruguay esté actualizando su arsenal terapéutico, pero también advierten que «no basta con aprobar el fármaco»: es clave que los servicios de salud entren en un proceso de evaluación continua de costos, resultados y equidad en el acceso.

Además, algunas oncólogas destacan la necesidad de combinar esta estrategia con otras políticas: educación para detección temprana, inversión en diagnóstico (mamografías, estudios genéticos cuando corresponda) y seguimiento a largo plazo. Solo así será posible maximizar el impacto de una medida que, según los expertos, podría salvar muchas vidas.

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