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Luis Otero (AFUTU): “Nos estamos reuniendo cada 15 días, hay avances importantes”

El gremio de funcionarios de la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU), AFUTU, resaltó la continuidad y efectividad del ámbito bipartito que mantiene con la administración actual, al tiempo que reivindicó los logros alcanzados en las mesas de negociación colectiva y subrayó desafíos aún pendientes de resolución.

El próximo miércoles tendrá lugar una nueva instancia de negociación en Montevideo, en la sede de AFUTU, en el marco de este espacio bipartito que, según el dirigente Luis Otero, representa una de las características más destacadas de la actual gestión institucional.

“Nos estamos reuniendo prácticamente cada tres semanas o incluso cada 15 días. Hay muchísimas cosas por hacer, pero también hemos avanzado muchísimo”, sostuvo Otero.

Uno de los principales avances mencionados por el sindicalista fue la resolución parcial de los casos de docentes que quedaron sin horas como consecuencia de la unificación de áreas en el período anterior.

“En un acuerdo bipartito logramos una solución paliativa para este año, y ya estamos trabajando para mejorarla de cara al próximo”, aseguró.

Este trabajo conjunto con la Dirección General también permitió reactivar ámbitos de negociación clave como los traslados de funcionarios y los procesos administrativos de gestión y servicio para personal no docente.
Según Otero, en la última reunión se logró actualizar cerca de 30 llamados, destrabando una acumulación de más de 150 carpetas que no habían sido analizadas en la administración anterior.

“En el gobierno pasado, los traslados se daban por discrecionalidad del Director General. Ahora estamos recuperando el tratamiento institucional y transparente de estos pedidos”, remarcó.

Participación en la revisión curricular

El dirigente sindical también valoró la participación activa del gremio en la revisión de planes y programas educativos de varios niveles de la UTU, incluyendo:

  • Formación Profesional Básica
  • Bachillerato Tecnológico
  • Bachillerato Tecnológico Profesional
  • Propuesta de Educación Media Básica

Estas instancias, indicó, son parte del compromiso de AFUTU por mejorar la calidad educativa desde una mirada crítica y constructiva.

“Desde el sindicato estamos trabajando muy duramente para que algunas modificaciones puedan implementarse ya en 2026. Queremos revertir algunos reveses que hemos tenido en la educación técnica en estos años”, expresó.

AFUTU celebra la apertura al diálogo de la actual administración y reconoce el valor de haber retomado herramientas institucionales que habían sido dejadas de lado. Sin embargo, también deja en claro que aún hay camino por recorrer, especialmente en la mejora de condiciones laborales y salariales de los funcionarios de la UTU.

“Esperamos que este trabajo continúe y se traduzca en soluciones concretas para quienes sostienen el funcionamiento diario de la educación técnica y tecnológica del país”, concluyó Otero.

La Escuela Técnica de San Carlos celebró 100 años de compromiso con la educación

Con un emotivo acto que congregó a autoridades nacionales, departamentales, docentes, estudiantes, exalumnos y vecinos de la ciudad, la Escuela Técnica de San Carlos celebró este viernes sus 100 años de historia. La conmemoración marcó un hito no solo para la institución, sino para todo el sistema de educación técnica y tecnológica del país.

Durante la ceremonia, la directora general de UTU, en representación del Consejo de Educación Técnico Profesional, subrayó la relevancia de la descentralización educativa. “Uno de los objetivos centrales ha sido fomentar la descentralización en todas sus dimensiones”, señaló, y evocó la figura del primer director del centro, Dante Bianchi, como símbolo de la vocación educativa que ha caracterizado a la institución desde sus inicios. “Hoy no solo celebramos un siglo de historia, celebramos el fruto de un esfuerzo colectivo”, concluyó.

También tomó la palabra el maestro Pablo Caggiani, integrante del equipo de dirección de UTU, quien destacó el papel de la escuela en la transformación social y productiva de la región. “Estamos en un lugar que es importante para la comunidad, con una vocación hacia el mundo productivo y social”, sostuvo. Caggiani llamó a proyectar los próximos 100 años de la institución, marcando como desafío la expansión del acceso a la educación terciaria y universitaria. “Tenemos que mover un conjunto de cosas en términos de aprendizajes, de inclusión y de culminación de ciclos”, expresó.

La jornada fue vivida como una verdadera fiesta comunitaria, con presentaciones artísticas, exposiciones estudiantiles y una fuerte participación de egresados y actores sociales que reconocen a la Escuela Técnica como motor de movilidad social y desarrollo local.

En rueda de prensa, el presidente Yamandú Orsi, quien asistió al acto conmemorativo, destacó la mezcla de homenaje y desafío que implica este aniversario. “La UTU tiene un rol cada vez más visible en la sociedad, en la evolución y en la economía del país”, afirmó. El mandatario resaltó la importancia de estas instituciones para el desarrollo del interior del país y trazó un paralelismo entre la UTU y otras experiencias descentralizadoras como la UTEC.

Orsi recordó que el edificio, originalmente concebido como hospital, mantiene estructuras centenarias que aún hoy sostienen la actividad educativa. “Son construcciones muy antiguas que empiezan a tener sus nanas, pero aguantaron 100 años”, reflexionó. También se refirió con afecto a su experiencia como docente en UTU, destacando el compromiso del cuerpo docente como pilar fundamental del sistema educativo. “Los docentes se ponen la camiseta de la institución y son quienes la sostienen junto a la comunidad”, sostuvo.

Sobre el presente y futuro de la enseñanza técnica, Orsi reconoció que durante años fue injustamente relegada. “Hubo una época en la que se menospreciaba la enseñanza manual frente al intelecto. Por suerte, eso cambió”, dijo. “Hoy explota la UTU por algo. Se abrió paso sola. Y además, hoy sabemos que la UTU también puede ser camino hacia la universidad”.

La profesora Kelly Giménez, actual directora de la Escuela Técnica de San Carlos, valoró el acompañamiento de toda la comunidad educativa en este momento histórico. “Es una gran alegría. Esta es la tercera vez que estoy en la dirección de esta escuela y siempre es un orgullo volver a acompañar a los estudiantes y docentes”, comentó.

Giménez detalló que la institución, que comenzó con 184 alumnos, hoy cuenta con 679 estudiantes distribuidos en todos los niveles, desde Educación Media Básica hasta Educación Terciaria. “La escuela abre sus puertas a las 7:30 de la mañana y cierra cerca de la medianoche. Hay actividad todo el día”, explicó.

Consultada sobre el estado actual del centro, reconoció que “no estaba en las mejores condiciones edilicias” al inicio del año lectivo, pero subrayó el trabajo realizado en los últimos meses para llegar a este aniversario con las puertas abiertas a toda la comunidad. “Estamos poniendo todas las ganas y queremos seguir creciendo. Nuestro objetivo es ampliar las propuestas educativas para responder mejor a las necesidades de los jóvenes y la población de San Carlos”, concluyó.

Un siglo de historia al servicio de la comunidad
Fundada en 1924, la Escuela Técnica de San Carlos se ha consolidado como una referencia educativa en el este del país, formando generaciones de técnicos, trabajadores calificados y profesionales comprometidos con el desarrollo de su comunidad. El centenario se celebró con el entusiasmo de quienes reconocen el valor de una educación pública, inclusiva y transformadora, y con la convicción de que los próximos 100 años seguirán siendo un motor de innovación y justicia social en Uruguay.

La huerta educativa que alimenta a 79 estudiantes y genera excedentes para otras escuelas

La Escuela Agraria Gregorio Aznárez, perteneciente a la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU), se ha convertido en un verdadero modelo de educación rural integral, al alcanzar una producción récord en su huerta educativa. Esta iniciativa no solo abastece por completo al comedor escolar, sino que también genera excedentes comercializados dentro del sistema UTU y con otras instituciones de enseñanza. Todo, sin uso de agroquímicos y con la participación activa de los 79 estudiantes del centro.

El ingeniero agrónomo Manuel Fernández, director del centro educativo, explicó que el proyecto combina objetivos pedagógicos con una producción sustentable, brindando resultados concretos: más de 3.500 kilos de alimentos cultivados durante la temporada de verano. Entre ellos se destacan:

1.500 kg de boniato (con 1.000 kg excedentes)
630 kg de cebolla, cubriendo el consumo anual de la institución y con 345 kg de excedente
380 kg de tomate, suficientes para elaborar el 90% de las salsas del año
550 kg de calabacín y zapallo criollo
300 kg de papas de tres variedades
150 cabezas de ajo, todas utilizadas en la cocina escolar

Además, se cosecharon pepinos, berenjenas y morrones en menores cantidades, y actualmente se está recolectando el guayabo del país, fruto nativo utilizado para elaborar mermeladas.

Un modelo de aprendizaje basado en la práctica
Los 79 estudiantes, de entre 12 y 15 años, cursan los tres niveles del ciclo básico (7º, 8º y 9º) y participan activamente en la huerta y en un pequeño módulo de frutales. La metodología «aprender haciendo» atraviesa todas las actividades del centro, que combina las materias tradicionales de secundaria con talleres agrarios y visión agropecuaria.

El área de producción incluye 1.500 m² a campo abierto y 100 m² bajo invernáculo. Todo el proceso es manual y sin aplicación de productos químicos, fortaleciendo el aprendizaje sobre producción agroecológica y el respeto al medio ambiente.

“El sistema de riego por goteo incorporado este año fue clave para lograr mayor homogeneidad en la producción”, explicó Fernández. También destacó el aprendizaje acumulado de años anteriores como un factor determinante para expandir la superficie sembrada y optimizar el rendimiento.

Educación que alimenta y conecta
El comedor de la escuela atiende de lunes a viernes a estudiantes y docentes. Gracias a la producción local, el centro es autosuficiente en verduras y hortalizas. Pero el proyecto no termina allí. Los excedentes se comercializan dentro del ecosistema UTU, incluyendo:

Escuela de Alta Gastronomía (Punta del Este)
Escuela Agraria de San Carlos
Polo Educativo de Arrayanes
Escuelas Agrarias Lorenzo Geyres y Paso de los Carros

También se estableció un vínculo directo con el equipo de cocina del centro, que participa en el aprovechamiento eficiente de los productos para evitar el desperdicio. Este trabajo conjunto entre docentes, estudiantes, personal administrativo y funcionarios demuestra un enfoque comunitario en el funcionamiento institucional.

Promoción del guayabo del país: un proyecto con raíces nativas
En paralelo, la escuela lleva adelante el proyecto “Dejá tu huella”, impulsado por tres estudiantes y el instructor agrario Gonzalo Vega. El objetivo es promover el conocimiento y uso del guayabo del país, un fruto nativo de alto valor nutritivo y cultural.

Durante su implementación, se entregaron 27 árboles de guayabo a instituciones educativas de la zona oeste del departamento. Además, se continúa con la producción de nuevos ejemplares, destinados a plazas, parques y espacios públicos que puedan cuidarlos.

El proyecto busca generar conciencia sobre el valor de los frutos autóctonos y estimular su difusión entre la población, fortaleciendo los lazos entre educación, medio ambiente y comunidad.

Redes que sostienen y proyectan
La Escuela Agraria Gregorio Aznárez mantiene una activa articulación con actores del territorio. Destaca el apoyo del Municipio de Solís Grande, dependiente de la Intendencia de Maldonado, así como la colaboración con otras instituciones como:

CECRU (Centro Escolar de Capacitación Rural del Uruguay)
Escuela náutica La Flotante
Vecinos organizados

Esta red permite consolidar el trabajo comunitario, extender el alcance del proyecto educativo y generar espacios de intercambio con múltiples públicos.

Permanencia docente y planificación a largo plazo
Uno de los pilares del éxito sostenido del centro, según Fernández, es la continuidad del equipo docente. La permanencia de los profesores permite desarrollar y sostener proyectos a largo plazo, fundamentales en una actividad que depende de procesos biológicos como la producción agropecuaria.

“La planificación, ejecución y evaluación de estos proyectos requieren tiempo y constancia. Por eso es clave que los equipos permanezcan en el centro durante varios años consecutivos”, enfatizó el director.

Más que una huerta escolar
La experiencia de la Escuela Agraria Gregorio Aznárez trasciende la producción agrícola. Es un ejemplo de cómo la educación pública puede generar conocimiento aplicado, impacto comunitario y conciencia ambiental. Un modelo a seguir para otras escuelas rurales del país, que demuestra que sembrar conocimiento también cosecha futuro.