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Más allá del turismo: cómo las dificultades de Brasil pueden sentirse en Uruguay

El investigador de CERES puso el foco en las exportaciones uruguayas y en las restricciones económicas que enfrentará Lula. En El Pulso, sostuvo que Uruguay necesita ampliar mercados y mejorar su competitividad.

El debilitamiento del real y las dificultades económicas de Brasil podrían afectar a Uruguay especialmente por el comercio de bienes, advirtió Gabriel Pastor, periodista e investigador de CERES en política internacional. En una entrevista con El Pulso, por Brava FM 91.5, también cuestionó el funcionamiento del Mercosur y analizó los desafíos del próximo gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

“Lo que me preocupa es el intercambio de bienes entre Brasil y Uruguay”, expresó. Según explicó, parte de los productos que Uruguay vende al vecino país no encuentra fácilmente compradores en otros destinos, lo que aumenta la exposición de los exportadores.

Pastor no descartó consecuencias para el turismo. Señaló que la competencia de un Brasil más barato puede complicar el escenario, especialmente si también disminuye la llegada de argentinos por razones de costos.

Las críticas al Mercosur

A su juicio, el bloque se apartó de la promesa de facilitar una mayor apertura y condicionó las posibilidades uruguayas de acceder a otros mercados y comprar determinados bienes más baratos.

“El Mercosur es una cosa mala”, afirmó al evaluar sus efectos para Uruguay. Sostuvo que el país necesita ampliar mercados, aunque reconoció que también debe resolver problemas internos de competitividad.

En ese contexto, consideró que las tensiones entre los gobiernos de Javier Milei y Lula agregan obstáculos a los problemas estructurales del bloque.

Lula frente al límite del gasto

Lula ganó el balotaje del 25 de octubre y fue reelecto para un cuarto mandato. Pastor interpretó el resultado como una combinación de movilización digital, particularmente mediante WhatsApp, y temor de parte del electorado a perder políticas sociales.

En el plano político, sostuvo que el predominio de la derecha y la centroderecha en el Congreso no implica una oposición uniforme. Destacó el pragmatismo de Lula y consideró posible negociar con sectores dispuestos al diálogo.

En materia económica, planteó que la reacción de los mercados puede actuar como un límite a las promesas electorales que no cuenten con financiamiento suficiente. La tasa Selic, referencia de la política monetaria brasileña, está en 13,75% anual, según el Banco Central de Brasil.

Pastor vinculó esas condiciones financieras con el costo del endeudamiento para empresas y familias. Consideró necesario revisar el gasto público, aunque advirtió que un ajuste requiere precisión para evitar que recaiga sobre los sectores más vulnerables o agrave la desigualdad.

También identificó oportunidades: las reservas de tierras raras y el desarrollo petrolero. A su entender, esos recursos fortalecen la posición de Brasil frente a Estados Unidos y China y pueden contribuir a mejorar su economía.

Para Uruguay, su planteo combinó dos tareas: atender la evolución de la economía brasileña y avanzar en una apertura comercial acompañada de mejoras en la competitividad local.

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